Día V de la 8a. de Nav (29 de dic) (Id=44)

Antífona de Entrada

Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con la venida de tu Hijo, luz verdadera, has disipado las tinieblas del mundo; míranos con amor y ayúdanos a celebrar con cantos y alabanzas la gloria del nacimiento de tu Hijo, que vive y reina contigo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Quien ama a su hermano permanece en la luz

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
2, 3-11

Queridos hermanos: En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios: en que
cumplimos sus mandamientos. El que dice: "Yo lo conozco", pero no cumple sus
mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquél que cumple su palabra,
el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos
unidos a él. El que afirma que permanece en Cristo debe de vivir como él vivió.
Hermanos míos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que
ustedes tenían desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que han escuchado y,
sin embargo, es un mandamiento nuevo éste que les escribo; nuevo en él y en ustedes, porque
las tinieblas pasan y la luz verdadera alumbra ya.
Quien afirma que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a
su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien odia a su hermano está en las
tinieblas, camina en las tinieblas y no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 95

Alégrese el cielo y goce la tierra.

Cantemos al Señor un canto nuevo, cantemos al Señor, toda la tierra; cantemos al Señor, bendigamos su nombre.
Alégrese el cielo y goce la tierra.

Proclamemos día tras día su victoria. Cantemos a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.
Alégrese el cielo y goce la tierra.

El Señor ha hecho el cielo; honor y majestad le preceden, fuerza y esplendor están en su templo.
Alégrese el cielo y goce la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria de tu pueblo.
Aleluya.

Evangelio

Cristo es la luz que alumbra a las naciones

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
2, 22-35

Gloria a ti, Señor.


Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al
niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: "Todo
primogénito varón será consagrado al Señor," y también para ofrecer, como dice la
ley, "un par de tórtolas o dos pichones".
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba
el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin
haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y
María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en
brazos y bendijo a Dios, diciendo:
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis
ojos ha visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que
alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a
María, la madre de Jesús, le anunció:
"Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que
provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los
corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas en las que realizas un admirable intercambio, a fin de que al
ofrecerte tus propios dones, podamos recibirte a ti mismo como premio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El intercambio en la Encarnación del Verbo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en el misterio santo que hoy celebramos, Cristo, el Señor, sin dejar la gloria del Padre, se
hace presente entre nosotros de un modo nuevo: el que era invisible en su naturaleza se hace
visible al adoptar la nuestra; el eterno, engendrado antes del tiempo, comparte nuestra vida
temporal para asumir en sí todo lo creado, para reconstruir lo que estaba caído y restaurar de
este modo el universo, para llamar de nuevo al Reino de los cielos al ser humano sumergido en
el pecado.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos ha visitado el Sol que nace de lo alto.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia de estos sacramentos fortalezca cada día más
nuestra vida cristiana.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

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